Esta hermosa narración cuenta como el Señor habitante del Castillo mantenía a la población en un estado de continuo descontento como consecuencia de la opresión.
En este ambiente, agitado por la injusticia del poderoso terrateniente se fraguó una rebelión encabezada por un apuesto joven campesino. Esta rebelión acabó derivando en terrible lucha con resultado favorable al Señor, quién decidió condenar a muerte en la horca al valiente joven cabecilla. La ejecución se llevaría a cabo en el «Tossal de les Forques», lugar en el que eran ejecutados los reos condenados a muerte, de ahí su nombre, que todavía se conserva en la actualidad. La amada maellana novia del muchacho, presa del miedo por perder a su enamorado, se vio obligada a intervenir suplicando al Señor del Castillo la vida de su prometido.
El Señor , cautivado ante el valiente y decidido gesto de la joven y, ante todo, por su extraordinaria belleza se vio impulsado a pedir la mano de la doncella a cambio de la vida de su amado. La joven, habiendo reflexionado las palabras del Señor, tuvo a bien jugar con estas y voluntariamente confundir la «mano en matrimonio» con su propia mano, por lo que decidió cortar su mano y hacérsela llegar al señor dueño del Castillo, quien asombrado ante el acto de heroicidad protagonizado por la joven maellana y haciendo honor a su palabra, dio la orden de liberar al joven y amnistiar a todos los habitantes de la villa. No es extraño que tan hermoso relato sirva de inspiración constante para artistas, así como está muy relacionado con la heráldica maellana – mano de carnación sobre un solo campo de plata y en medio de dos flores de lis.